Siendo la recién-nacida fan de Cronenberg que actualmente soy, debo admitir que tenía ciertas expectativas en lo relevante a su último trabajo por el momento, Eastern Promises, y que estas expectativas no estaban del todo bien fundamentadas. Seamos realistas, el susodicho lleva un largo tiempo sin trabajar temáticas con elementos existenciales o característicos del género gore, por ende no había razón por la cual yo esperara algunos de estos factores (aunque no pudiera evitarlo y lo hiciera de todos modos). Digo esto como advertencia para todo aquel fan die-hard del viejo Cronenberg, ya que como lo acabo de adjetivar, esa es sólo la antigua faceta del realizador.
En Eastern Promises no se ven criaturas e insectos bizarros o humanos introduciéndose en televisores, pero puedo decir que es inmensamente reconocible el ambiente oscuro y cruelmente realista que puede llegar a –paradójicamente- caracterizar los trabajos de Cronenberg. Una familia rusa de mafiosos, el chofer que sólo es el chofer, y la partera demasiado naive e ingenua como para darse cuenta en lo que se mete. Viggo Mortensen es el estoico, pulcro e impecable Nikolai, el cual es conductor y guardaespaldas del descontrolado y perturbado hijo del jefe de la mafia rusa londinense, Kirill (Vincent Cassel), cuyo padre es dueño de un restaurante que es -obviamente- sólo una façade para cubrir sus trabajos sucios. ¿Y qué tiene que ver Naomi Watts en todo esto? Al asistir un parto en el cual la madre adolescente muere, ella (como Anna) descubre su diario con el cual puede inculpar a la familia rusa por sus actos ilegales. ¿Qué puede llegar a tener todo esto de atrayente? Es puro drama gangster, al estilo The Godfather y Goodfellas, pero más oscuro y frío, solo como Londres puede retratarlo. Trabajos sucios, violaciones, amputaciones, códigos, tensión sexual y Nikolai, un personaje tan bien logrado que no sabés si amarlo u odiarlo, y que muy bien se gana el trofeo al más grande bastardo manipulador de los últimos tiempos.
Las actuaciones son una de las cosas que realmente hay que apreciar. Y no sólo por Mortensen, el resto del reparto estuvo espléndido y voy a hacer especial hincapié en Cassel, el cual estuvo excelente como Kirill. El diseño de vestimenta es algo que no recuerdo que hayan mencionado otras personas, lo cual es una pena porque es impecable y hace énfasis en la frialdad de la trama con todos esos sweaters oscuros, trajes intimidantes y por supuesto, el cuero negro.
Eso es Eastern Promises; puro cuero negro.
Spoiler:
Hay algo que me inquieta con respecto a las audiencias de esta película. La sexualidad de Kirill. Ése es un elemento principal de la trama y si bien no está dicho muy abiertamente (pero sí se hacen múltiples referencias y si uno tiene un poquito de ojo para el subtexto, se puede definir como algo enteramente obvio) es algo que a lo largo de la película queda muy claro. Al estar leyendo los foros de discusión dedicados a este film en IMDB, me doy cuenta que hubo mucha gente que sigue creyendo que la sexualidad de Kirill es un factor que está abierto a interpretaciones, cuando (si uno prestó atención) en realidad es uno de los ejes principales del argumente. El hecho de que Kirill sea gay es el detonador de básicamente toda la trama, desde su imposibilidad de violar a Tatiana (lo que lleva al padre a hacerlo y posteriormente quedar ella embarazada), hasta la desilusión de su padre para con él, su problema con el alcohol y las posibilidades que le genera su inclinación sexual a Nikolai, el cual toma su oportunidad para manipularlo aprovechando la atracción que Kirill siente por él. No hay nada que interpretar cuando se trata de un factor tan sólido como este, porque no hay ni pizca de ambigüedad dado el hecho de que se alude en numerosas veces (ya sea el diario de Tatiana, la muerte de Soyka, la escena en el burdel o el desenlace en el cual el hijo termina dejando a su padre y yendo con el hombre que ama) a cual es la verdadera inclinación de Kirill. Me cuesta creer que haya gente tan inmadura como para entrar en ese absurdo estado de negación como si fueran nenes de diez años. Vamos a plantearnos esto, ¿por qué razón estaría un nene de diez años interesado en ver una película de Cronenberg?
(Otra vieja crítica)

